LOS DEMONIOS

En el mes de noviembre su cadáver apareció en un estanque, con un balazo en la cabeza y arrojado al fondo. Tenía piedras atadas al cuerpo. Lo ejecutaron por traidor. Era un alumno de la Academia de Agricultura de Moscú. Corría el año 1869.

Fiódor Mijáilovich Dostoyevski

Se ha dicho que Dostoyevski escribió Los Demonios inspirado en el proceso contra Nechaev por el homicidio del estudiante.

Nechaev

La novela trata de un puñado de terroristas, organizados en células de cinco elementos, dedicados a la violencia para sepultar el orden de la época.

Orhan Pamuk

En su discurso: En Kars y en Frankfurt, Orhan Pamuk, opinó: “Los Demonios, la mejor novela política que jamás se haya escrito, hoy no se lee como a Dostoyevski le habría gustado, como una novela polémica escrita contra los occidentalistas y los nihilistas rusos, sino como un libro que nos revela un gran secreto sobre el alma eslava, sobre la realidad rusa”.

No obstante, tal y como ha de ser a favor del libre pensamiento, todo el mundo no comulga en la misma iglesia, algunos ni siquiera la visitan. Así pues, V. Nabokov se atrevió a expresar: “Quiero insistir en que Dostoyevski era más dramaturgo que novelista… Consideradas como novelas, sus obras de teatro son demasiado largas y difusas, y están mal equilibradas”.

A pesar de las diferencias, el punto de encuentro estriba, sin duda alguna, en que las obras de Dostoyevski han quedado grabadas en el pergamino de la eternidad con su rúbrica al pie.

Vladimir Nabocov

Lo que para Nabokov es largo y difuso, para otros es un deleite prolongado. La técnica utilizada en la descripción de los personajes: breve, concisa y directa, al no volver a mencionar la caracterización, salva al lector del tedio, para engancharlo en un océano de palabras, cuya fuerza borra el temido volumen de la obra.

Llama la atención que el neurótico Stepan Trofimovich, padre irresponsable del terrorista Pior Stepanovich, sea un intelectual afrancesado, bastante débil que en ocasiones despierta compasión y en otras, rechazo o incluso lástima. Pareciera que esa es una de las semillas del terrorismo. La neurosis entendida en los términos del Dr. Jung, es decir, un neurótico es un individuo preñado de temores, carente de amor. He ahí lo relevante de la relación estrafalaria, casi ridícula, entre el viejo Stepan Trofimovich y Várvara Petrovna, mujer fuerte, rica y voluntariosa con quien jamás llegó a nada, mucho menos a tener un hijo. En fin, un sufrimiento perenne por estar condenados al fracaso de antemano.

Albert Camus

Además, vale destacar que sea Várvara Petrovna la madre de Nikolai Stavrogin; personaje que cautivaría a Albert Camus muchas décadas después, poco menos de un siglo.

Shatov vocifera ante Stepan Trofimovich: “¡Quien no tiene pueblo, no tiene Dios! Sepa usted que todos los que dejan de entender a su pueblo y pierden su vínculo con él pierden, asimismo, la fe paterna y acaban siendo ateos o indiferentes…” Y más adelante, mirando a Stavrogin: “no hay un solo pueblo que haya organizado su vida según los principios de la razón y la ciencia. El socialismo, por su índole misma, tiene que ser ateísmo…”.

Tiempo después, Shigaliov expone a sus camaradas: “he llegado a la conclusión de que todos los inventores de sistemas sociales han sido soñadores, fabulistas, necios, que se contradicen a sí mismos… Platón, Rousseau, Fourier son columnas de aluminio y sólo sirven para gorriones y no para una sociedad humana… Mis propios datos me tienen perplejo, y mi conclusión contradice directamente la idea que sirvió de punto de partida. De la libertad sin límites llego al despotismo ilimitado”.

Pero siempre hay alguien que no soporta la angustia, el cargo de conciencia, el camarada Liamshin lo contó todo: “A la pregunta de por qué se habían cometido tantos asesinatos, escándalos y ultrajes, contestó: “para quebrantar los cimientos de la sociedad y los principios que la rigen, para acobardar a todo el mundo y sembrar la confusión, de tal suerte que cuando la sociedad esté a punto de descuadernarse, hacerse del poder…”.

La conexión sugerida entre estos pasajes, de alguna manera aclara el modo de pensar del gran autor ruso. Su genio se adelantó décadas, la lucidez de su juicio alumbró como un faro de estadio. Es oportuno preguntarse ¿habremos comprendido la moraleja? En caso negativo estamos, muertos vivos, en el fondo de un estanque, perdidos en la oscuridad total, aturdidos por el eco de nuestros gritos.

Nota: publicado en la sección de literatura, revista Petróleo YV, Grupo Energizando Ideas.

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