[Predominio: 18—. Vínculos]

El autobús de la ONG viene a buscarme a las ocho de la mañana sin demoras. Divididas por zonas según el recorrido, en total son tres unidades con capacidad para transportar a quince pasajeros, de modo que sobra espacio en cada una.

Los treinta analistas entramos en un edificio que pertenece al núcleo central de la universidad más grande del país. La pintura en la fachada está desconchándose y faltan algunas baldosas en el suelo del vestíbulo. Descendimos al sótano, recientemente habilitado para convertirlo en un ambiente hermético. Cinco mesas rectangulares están ordenadas una detrás de otra, con seis estaciones individuales de trabajo, separadas por un tabique de media altura. Una de las asistentes de Rajiv nos ubica en el lugar que se nos ha asignado. Ignoro cuál es la pauta asumida para impedirnos elegir el sitio de nuestra preferencia.

De acuerdo con el protocolo, todos debemos mantener la identificación con banda magnética colgada al cuello. Funciona como una llave para abrir las puertas de vidrio cuando deseamos alejarnos un rato, despejar la mente o ir al baño. Muy pronto, los fumadores se reúnen y el humo sirve de catalizador para conocernos mejor. He dejado el tabaco, pero aún consumo nicotina vapeando.

Antes de la primera pausa formal para comer, ya he identificado a los cuatro sospechosos porque hay tres franceses y una canadiense.

Empezamos con el análisis de la vida sexual de sujetos entre los dieciocho y los cincuenta y cinco años. Buscamos cualquier patrón de conducta que determine sus preferencias a la hora de elegir una pareja. Se nos indica que, de momento, rechacemos a los promiscuos, salvo aquellos con inclinaciones pedófilas, quienes pasarán a evaluarse en un conjunto aparte, previa observancia de normas particulares. En principio, me llama la atención que no examinaremos personas del continente asiático, ni del africano. Descubro que nos concentramos en individuos del hemisferio occidental, específicamente en países del primer mundo. Luego, pasaremos a evaluar sujetos nacidos y residentes en Latinoamérica.

Como la identidad de la gente bajo análisis está protegida por el anonimato, la asistente de Rajiv resta importancia al hecho de que los datos suministrados se obtuvieran violando el derecho a la privacidad. Enfoca sus palabras en la urgencia de borrar las brechas sociales que surgen de los prejuicios, así como los problemas de ansiedad cuando, sin quererlo, se tiene una vida solitaria. La idea es convencer al grupo de analistas que el fin perseguido en este sótano servirá para disminuir el margen de error en las decisiones individuales, ayudando a las personas a construir un destino mejor para ellos mismos.

Sé que nada de lo que promueve la asistente de Rajiv es cierto. En realidad, perfeccionan el método de control social. El análisis de los patrones de comportamiento bajo categorías en función de las necesidades y los anhelos procura asegurar las decisiones. El proyecto podrá llevarse a cabo a través de internet, una vez implantada la identidad digital del ser humano, teniendo en cuenta que las monedas y billetes desaparecerán por completo y, según los nuevos ingenieros sociales, el dinero digital será el único signo monetario en el mundo.

Llevo tres días de claustro en el sótano. Valiéndome de la nicotina, aprovecho las reuniones informales mientras hago preguntas en plan amistoso e inofensivo. Identifico la procedencia de los analistas incautos. Obtengo pistas para seguir el dinero. A los no fumadores los abordo en la comida. Tengo un mapa probable de los posibles financistas de la ONG y también descubro al exembajador que sirvió en la ONU para que Rajiv se ganara el contrato.

Al finalizar la jornada del cuarto día, marco a Zoe Moreau, la canadiense. Sus vínculos con un fondo de inversión chino, al que todavía asesora, ha disparado mis alarmas. Después de cenar en casa, Elena me dice que traducirá un rato más y me pongo a verificar los últimos contactos de Stavros para las operaciones en bolsa. El chino que Hans asesinó estaba relacionado con Zoe. Pienso que esto no le va a gustar a Amy y debo notificarla de inmediato, si quiero que Marino Torres cumpla su palabra permitiendo que Elena se venga conmigo.

Es hora de poner al tanto a Elena. En breve nos iremos del país, pero explicarle a qué se dedica el equipo y lo que hicimos, es muy distinto a decirle lo que tengo que hacer, sobre todo cuando acabo de descubrir a una mujer que ya está condenada.

[Predominio continúa: 19—. Falso]

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